Carmen Canet (Almería, 1955), es Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Granada. Docente. Ejerce la crítica literaria en periódicos y revistas desde 1980. Actualmente colabora en Cuadernos del Sur, del Diario de Córdoba, Los Diablos Azules, de infoLibre, Turia, Quimera, entre otros. Ha publicado diversos trabajos y propuestas educativas y didácticas, editadas por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, por la editorial de la Universidad de Granada, y otras. Tiene varios estudios publicados sobre revistas literarias. También las rutas literarias de Federico García Lorca, Ángel Ganivet. Elena Martín Vivaldi y Mariluz Escribano. Ha sido incluida en varias antologías poéticas.

En el ámbito de la escritura breve, ha publicado, Malabarismos (Valparaíso, 2016), Luciérnagas (Renacimiento, 2018), y La brisa y la lava ( Libros al Albur, 2019) Cóncavo y convexo (Esdrújula, 2019), y Olas (La Isla Siltolá, 2020). También ha siso incluída en las antologías: Bajo el signo de Atenea. Diez aforistas de hoy (2017). Concisos. Aforistas españoles contemporáneos (2017), Juega o muere. Los aforistas y lo lúdico (2019). La poesía es un faisán. Antología de aforismos sobre la poesía y los poetas (2019) y Diccionario Lacónico (2019). El cántaro a la fuente (La sonrisa de Nefertiti. Los aforistas y la felicidad (Libros al Albur) Ha editado: Él mide las palabras y me tiende la mano. Aforismos en la obra de Luis García Montero (2017), El hilo de la cometa. Prologo y selección de la obra aforística de Dionisia García (2019), Espigas en la era. Micropedia de Aforistas vivos (Libros al Albur, 2020), junto a Elías Moro, traducido al francés e inglés. Y coordinado la edición de aforismo y fotografía, No es tiempo de abrazos (Sonámbulos, 2020).

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Mujer trabajadora, como todas las mujeres: Carmen Canet.

Es la brillante respuesta de nuestra escritora a la cuestión más complicada: Carmen Canet ante el espejo, ¿quién hay al otro lado del reflejo? Y aquí la tenemos para inaugurar esta serie de entrevistas a grandes mujeres para celebrar el 8M de una forma muy especial. Conocerlas. Acercarnos a su vida, a su obra. Saber de sus inquietudes. Aprender de ellas. Toda una semana para disfrutar de todo lo que tienen que contarnos.
Carmen Canet es almeriense y afincada en Granada. Desde allí y desde los 80 ejerce la crítica literaria en diversidad de revistas y periódicos. Fue docente y doctora en Filología Hispánica. Trabaja incansablemente en multitud de proyectos relacionados con la Literatura en general, pero sobre todo centrados en el aforismo y la poesía.

Sobre el 8M...

La vindicación que nos ocupa es muy necesaria. Recordamos a mujeres que lo tuvieron muy difícil y abrieron camino en esta lucha por la igualdad y seguimos en ello porque nos queda mucho y sobre todo porque es necesaria la visibilidad y la toma de conciencia. Soy Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Granada. Profesora de Lengua y literatura. Comencé en los años 80 a colaborar en revistas como crítica literaria y ensayista. Actualmente sigo escribiendo y el aforismo es el género en el que me siento mejor. No me considero poeta pero escribo poesía, y estoy incluida en varias antologías.

Destacas como aforista en un territorio aciago. ¿Cómo se consigue que cada uno de tus aforismos brille? Una aproximación a definir este género.

El aforismo es un género que está en el origen de las civilizaciones pero que ha tenido épocas tímidas de florecimiento y que a partir de la primera decena del siglo XXI está viviendo una época feliz. Es muy difícil de definir el aforismo, pero lo que sí está claro es que tiene unos ingredientes básicos: concisión, una dosis entre la filosofía y la poesía, más un poco de ironía.

Mis aforismos llegan bien, creo, porque son cercanos, hablan de las pequeñas cosas que son las que nos rodean, sobre lo cotidiano, lo diario que nos ocurre y además están abiertos para que el lector los continúe si quiere. Son diálogos cómplices sobre todo lo que nos roza.

¿Cómo ves el panorama cultural actual? ¿Dónde está la esperanza?

El panorama actual es tristísimo. La cultura no interesa a los gobiernos. Sabemos que es muy importante la salud física, pero no podemos olvidar que la salud mental, también, es fundamental. Esperemos ser civilizados y que las instituciones se comprometan porque los espacios de cultura son los menos arriesgados, y eso está comprobado.

Referente para muchas autoras y autores. ¿Qué les dirías que les motive en sus trayectorias?

No me creo referente, pero desde mi experiencia les diría a los más jóvenes que para la formación y el aprendizaje de escribir, la lectura es imprescindible, sin conocer a los clásicos, sin leer a los autores contemporáneos no es posible escribir. Hemos aprendido plagiando a los escritores que nos gustaban y a base de esta formación lectora vas creando tu identidad. Y con la edad vas escribiendo con más conocimiento.

Locus amoenus. Dónde encontramos a Carmen Canet cuando quiere escribir, evadirse, crear.

Pues delante de una mesa, leyendo y tomando notas cuando se trata de crítica literaria. La creación requiere de otros métodos, cada género requiere de una metodología distinta. En cuanto al aforismo que es el género junto con la poesía con el que mejor me encuentro, es diferente. No me siento jamás a escribir aforismos, Caminando por la calle, en un bar, charlando, en casa, viendo una película o serie, escuchando música…me surgen ideas, me las tropiezo y las apunto en mis cuadernos, que siempre tengo a mano, en el bolso, en casa tengo varios, en la cocina, en el cuarto de estar, en la mesilla de noche. Luego claro esos pensamientos que recojo, se pulen y la mayoría van a la papelera, ahí es cuando me siento para plasmarlos y retocarlos.

Publicar mucho, publicar poco. Mantenerse en el candelero. Poesía instagram. Youtubers. Háblanos de lo que te inquieta con respecto a estos temas tan candentes.

Empecé a escribir y a colaborar en revistas literarias en los primeros años de carrera, por el 74-75 y hasta ahora sigo colaborando, continuo escribiendo. La escritura creativa ha venido después, en el siglo XXI., entre otras cosas porque el aforismo ha resurgido no hace tanto.
A mí particularmente las personas que publican mucho, pienso que no dejan respirar a sus libros, a su obra. A los jóvenes que escriben tanto, no los comprendo, pero entiendo su urgencia juvenil. Otra cosa son los menos jóvenes, tienen mucho que decir y mucho guardado, y la urgencia de que queda menos. No recuerdo literalmente, pero Joan Margarit lo expresó magistralmente.
Realmente en el mundo que vivimos, el estar todo el día colgando en redes lo que se hace o tanto libro, algunos hasta tocan todos los géneros, me parece un atrevimiento y un aburrimiento. De todas formas hay excepciones. Los que escriben bien no necesitan tanta propaganda y tanto apabullamiento. Se dice y punto. Sin tanto ombliguismo. Eso tienen de malo las redes, que hay que saber medir. Pero por otro lado, sabiendo utilizarlas, es un medio genial, interesante.

¿Existe una poesía o una literatura "de mujeres"?

Bueno, entrar en esta dialéctica aquí y poderla resumir es ardua tarea. Lo que sí está claro es que la buena literatura no tiene género, pero es una realidad que las mujeres y los hombres nos expresamos, a veces, con distintas vivencias y es lógico porque tenemos experiencias distintas. Y, es otra realidad, hemos tenido menos oportunidades. Ahí están las estadísticas.

¿Has tenido obstáculos en tu camino personal y profesional por el simple hecho de ser mujer?

Siempre he dicho que no, pero ahora me doy cuenta de que sí. Hay periodos de mi vida en el que han disminuido mis reseñas literarias, mis publicaciones sobre didáctica de la enseñanza de la Lengua y la Literatura. Si no tenía tiempo para leer, menos para escribir. Y son periodos que coinciden con el nacimiento, crianza y cuidados de mis hijos. Pero a las mujeres de mi generación nos ha ocurrido, lo hemos hablado, tuvimos que parar, llevar un ritmo lento porque era natural y también trabajábamos fuera y también no podíamos, algunas, coger grandes cargos en el trabajo porque nos desbordábamos. Luego algo había que abandonar, esto los hombres no lo han vivido. Y más cosas. Las generaciones posteriores siguen en la lucha pero ya con más puertas entreabiertas. Mi agradecimiento, siempre, a las mujeres que nos antecedieron porque ellas sí que son las que nos abrieron las puertas de par en par para empezar a salir. Mujeres valientes, grandes.

Referentes masculinos. Referentes femeninos.

Son numerosos y numerosas: Antonio Machado, Ángel González, Rosalía de Castro, Carmen Martín Gaite. Cito solo dos.de cada género Y de la actualidad: Ángeles Mora y Luis García Montero, entre otros.

¿En qué proyectos estás? Un aforismo para la esperanza.

En varios proyectos increíbles, terminando una ruta literaria sobre la poeta granadina Mariluz Escribano, recién elegida Autora clásica 2021 por el Centro Andaluz de las Letras para hacerla el próximo 8 de marzo. Con dos libritos de aforismos ya en marcha, uno de ellos ilustrado con mis propios collages. Con la coedición de una Antología sobre poemas, relatos, aforismos en torno a la maternidad. El prologo a la obra aforística reunida de Dionisia García, y alguna reseña para los medios con los que colaboro.

Aforismo que escribí en pleno confinamiento, y seguimos recogidos:

“En busca del yo y del tú perdidos. Ocupémonos ahora que tenemos tiempo.”

 Carmen Canet

 

wattack 1840256 1920Nadie es inocente, o al menos si la moral es el juez. Todos hemos hecho algo de lo que nos arrepentimos, la mayoría, sin embargo, tienen la suerte de que ese hecho te haga inocente cuando la ley es la que juzga. Otros no tienen esa suerte y llegan a ser culpables. Yo pertenecía al segundo grupo, era culpable.

Era sencillo. Coger un vuelo hasta Valencia y apretar el gatillo. Juré que lo iba a hacer. Bueno, más bien lo juró mi ingenuo yo de dieciocho años.

Estaba tras la caja registradora de nuestra pequeña—y cuando digo pequeña me refiero a minúscula— tienda familiar discutiendo con mi madre sobre los precios de las facturas, mientras de fondo solo se escuchaba el canto de la hermosa voz que mi hermana utilizaba para refugiarse y aislarse, cuando un hombre entró en la tienda comprando lo primero que vio como excusa para estar a solas conmigo y que mi madre ayudara a mi hermana con las cajas. El hombre, que había escuchado la discusión, me dijo que podía hacer que consiguiera todo el dinero que le estaba reprochando a mi madre que no teníamos.

Allí, en Perú, no vivíamos bien. Mi abuelo enfermo necesitaba asistencia médica, mi madre algo de ayuda para mantener a dos hijas y un negocio casi en ruinas y mi hermana un poco de influencia económica para cumplir su sueño musical. Mis sueños no eran una prioridad.

Ese hombre fue el que me encargó esa horrible tarea, no lo conocía de nada y exactamente lo que tenía que hacer para ganar ese dinero tampoco, pero la desesperación llenaba cada célula de mi cuerpo por lo que acabé aceptando. Me pidió que esperara, no sabía cuánto, pero tenía que hacerlo.

Como decía era una cría totalmente ingenua porque esperé días, que más tarde formaron semanas y estas se acumularon en meses hasta que todo cayó en el olvido cuando pensé que solo se trató de una broma de mal gusto. Y, aun así, aunque ya ni siquiera esperaba, el tiempo seguía pasando y un día como otro cualquier encontré un sobre en el buzón dirigido a mí con un billete a España para ese mismo día. Habían pasado cinco años, desde que juré aquello. No voy a mentir el miedo me consumía. Me dirigí al aeropuerto sin despedirme de nadie porque el billete era de ida y vuelta. No iban a notar que me había ido. Pero justo antes de coger el vuelo vi al hombre que me convenció cuando tenía dieciocho años de que hiciera esta tarea. Se acercó a mí pasándome una foto y asegurándome que el arma me lo iban a dar en el otro lado, en Valencia. Sí arma, iba a matar a un hombre.

Durante el vuelo estuve memorizando cada rasgo del hombre de la foto. Pelo blanco, ojos claros y según las aclaraciones que había escritas detrás de la foto era más alto que la mayoría. También lloré, ya no necesitábamos el dinero. Mi madre vendió la tienda y buscó un trabajo con el que llegábamos a fin de mes, mi hermana había madurado y cambió ese sueño por otro que consistía en una beca universitaria y a mi abuelo ya la muerte había ejecutado su jugada, lo visitó, ahogó e hizo desaparecer.

Ya solo hacía esto porque lo juré por mi vida, un detalle insignificante según el tipo. Yo sabía qué si ahora decía que no, no solo era mi vida, sino la de las personas que quedaban en ella. Sabía perfectamente que no era un dato insignificante.

Ya estaba en Valencia con la pistola oculta en mi bolso. Lo veía. Estaba entrando en una tienda. Mis manos temblaban, mis ojos estaban tan rojos y secos que ya no lograba que se me demarrara ninguna lágrima. Su vida o la mía, el dinero ya era lo de menos. Yo entré tras él, saqué el arma y disparé. Quería que se acabara rápido, pero siguió. Mis oídos apenas solo reproducían un sonido sordo de gente gritando. Tiré el arma para que vieran que no iba a hacer daño a nadie más y me desplomé en el suelo. Respiré.

Había testigos, lo sabía, pero lo maté. Y respiré de nuevo, creo que no lo hacía desde que recibí el billete de avión. Ya mi vida no tenía ningún papel ni jugaba a tambalearse en la cuerda floja. O eso creía…

Fue mucho peor. Los siguientes años era como estar dormida con los ojos abiertos. La culpa me comía al igual que la cárcel en la que cumplí condena. Me pudría y lo peor es que no terminaba de morirme. Mi madre y mi hermana. Pensar en ellas… ese era mi verdadero castigo. No las vi nunca más. Lloraba por lo que hice cada noche y por el día me torturaba mentalmente por lo que no hice, no me despedí de ellas.

Llegué a España a matar un hombre que tal vez no era inocente ante la moral y sin querer morí con él.

África Vázquez Iglesias

El otro día, soñé con una historia que podía hacerse algún día realidad.

Salía como todos los mediosdías del instituto con mis amgiso. Una suave brisa me anunció que alguien más allá de la calle me esperaba. Un gran latido del corazón me afirmó mis sospechas.

Ella estaba allí, sonriendo mientras le saludaba emocionado. Una simple mirada, lle na de inocencia, inundó mis pensamientos, al ver sus ojos clavados en los misos poco a poco el sentimiento que se alojaba en lo profundo de mi corazón, quería a gritos llamar su atención. Mis brazos la arroparan fuertemente, ercan como fuertes camas dónde resguardarse.

Todo era muy bonito, era un sueño. Todas las noches sueño con tenerla a mi lado, agarrarle de la mano y sin piedad abrazarla. Mirarle a los ojos y decir que nada ha cambiado... porque ella siempre será la niña que me llene el alma. Gritando en el silencio de mis pensamiento te busco, pero sólo en mis sueños te encuentro. Cuando despierto todas las mañanas vuelvo a la realidad y sólo hay una verdad: "la distancia nos separa".

Andrés Santos Salvatierra

(IES José Cadalso)

 

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