El otro día, soñé con una historia que podía hacerse algún día realidad.

Salía como todos los mediosdías del instituto con mis amgiso. Una suave brisa me anunció que alguien más allá de la calle me esperaba. Un gran latido del corazón me afirmó mis sospechas.

Ella estaba allí, sonriendo mientras le saludaba emocionado. Una simple mirada, lle na de inocencia, inundó mis pensamientos, al ver sus ojos clavados en los misos poco a poco el sentimiento que se alojaba en lo profundo de mi corazón, quería a gritos llamar su atención. Mis brazos la arroparan fuertemente, ercan como fuertes camas dónde resguardarse.

Todo era muy bonito, era un sueño. Todas las noches sueño con tenerla a mi lado, agarrarle de la mano y sin piedad abrazarla. Mirarle a los ojos y decir que nada ha cambiado... porque ella siempre será la niña que me llene el alma. Gritando en el silencio de mis pensamiento te busco, pero sólo en mis sueños te encuentro. Cuando despierto todas las mañanas vuelvo a la realidad y sólo hay una verdad: "la distancia nos separa".

Andrés Santos Salvatierra

(IES José Cadalso)

 

El lago helado mira con curiosidad un paisaje hermoso con montañas de punta blanca donde se ven hormigas bajando por la ladera con rapidez. Un bosque frondoso a la orilla del charco entraña misteriosos secretos que no desea compartir. El cielo de hoy está despejado y un águila desesperada surca por la carretera del cielo buscando su próxima víctima.
Todo el entorno está en una inmensa paz y silencio. La belleza reina en aquel lugar. Las montañas lucen imponentes ante la pequeña colina a mi derecha. Ya me mira la laguna. Mi reflejo sonríe al ver tanta tranquilidad. El agua es cristalina y limpia. Un tímido pez se acerca a mi canoa, por curiosidad, aunque no sabe que la curiosidad mató al gato.

Sara Martín Abou
IES Pintor Juan Lara (El Puerto de Santa María)

Siempre que alguien entra por primera vez se asombra, o exalta, o se sobrecoge, no lo sé. Todas las paredes están cubiertas de pegatinas, folletos, fotos, en fin, recuerdos que, aunque nunca les presto atención, ahí están. Y tengo que decir que todo es un caos.
Hace tiempo que la estantería coge polvo, además que ya no cabe ni una sola alma de papel más, en forma de novela o poemario, y descansa al lado una caja llena de libros viejos, esperando a ser leídos o devueltos, ya se verá.
Hará unas dos semanas que decidí poner una sábana en la ventana a modo de cortina. Antes, el gran ventanal estaba abierto, podía mirar a la calle, enterarme de todo, pero también podían mirar mi habitación, mi mente, por eso decidí taparlo, y así desconectar de la realidad. Salvo en una esquina, donde la sábana no llega a tapar, por donde entra luz, y puedo mirar al exterior.
También cada cierto tiempo me gusta mover los muebles de sitio, no acostumbrarme, cambiar, que todo aquí dentro de vueltas, aunque nunca me desoriente, pero sí a los demás.
El techo sigue pintado de azul con nubecitas, como cuando lo pintaron hace nueve años. Quizá debería cambiarlo, madurar, cambiar de habitación, aunque todavía no lo tengo claro.

Cristina Martín Márquez
IES Almoraima (Castellar de la Frontera)

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