Hay noches que no se miden en horas, sino en la cantidad de mundos distintos que consiguen tocarse sin rozarse. Eso fue anoche Nômade Temple Madrid, la casa de ES LATINA en la ciudad, cuando más de dos mil personas se congregaron en Gran Vía —colas que se extendieron durante varias manzanas— para presenciar, entre curiosidad y expectación, el arranque de una residencia que promete cambiar el pulso cultural de Madrid durante varias semanas.
Una noche que retrata el pulso cultural de Madrid
Más de seiscientos asistentes lograron atravesar sus puertas a lo largo de la velada, testigos de algo que iba más allá de una simple fiesta de inauguración: la puesta de largo de ES LATINA y de la residencia madrileña de Shakira, un proyecto que durante cuatro fines de semana convertirá la capital en punto de encuentro entre España y Latinoamérica. La cita sirvió también de radiografía de una ciudad que, escena a escena, se muestra cada vez más transversal, capaz de sentar en la misma mesa a la electrónica, los sonidos urbanos, el flamenco, el pop experimental y la cultura latina sin que ninguno reclame protagonismo exclusivo.
Monopol Lab, el corazón sonoro de la fiesta
Si hubo un epicentro físico para tanta convergencia, fue Monopol Lab, el laboratorio de sonido inmersivo del hotel, pensado como un espacio de experimentación musical más que como una simple pista de baile. Allí, la noche se construyó como quien monta un relato por capítulos.
De Eduardo Castillo a Ralphie Choo: un recorrido sonoro
Abrió Eduardo Castillo, marcando el tono de una sesión que Nusar3000 llevaría después a terreno más audaz, explorando con detalle las posibilidades del sistema de audio espacial de la sala, casi como quien dibuja con sonido las esquinas de una habitación. Le siguió Aria Vega, con una propuesta que entrelaza sonidos caribeños, pop y ritmos urbanos, y que dejó paso a Ralphie Choo, capaz de sostener sobre un mismo escenario su particular cruce entre flamenco, electrónica y pop experimental sin que nada de eso sonara a collage forzado.
Arca cierra la noche en Say No More
El cierre corrió a cargo de Arca, que trasladó al club Say No More toda la energía acumulada en Monopol Lab. Fue el punto en el que la noche, ya crecida, se dejó llevar del todo, y en el que la frontera entre laboratorio sonoro y pista de baile terminó de disolverse.
Por los distintos espacios del hotel circularon, además, nombres que representan otras disciplinas de la cultura, la moda y el arte contemporáneo: María Bernad, Acromatyx, Pepa Salazar, Yenesi, Laura Vandall, Edgar Kerri, Mercedes Bellido y el pintor Piro, entre otros muchos rostros de la noche madrileña. Músicos, diseñadores, artistas y comunidades creativas distintas coincidieron en un mismo lugar, como una muestra en miniatura de una ciudad que atraviesa un momento de ebullición cultural particularmente fértil.
ES LATINA, la mirada de Shakira sobre el realismo mágico
ES LATINA se presenta como una celebración de la cultura latina contemporánea comisariada por la propia Shakira en el marco de su residencia en la ciudad. Del 18 de septiembre al 11 de octubre, durante cuatro fines de semana, el proyecto convertirá Madrid en punto de encuentro entre España y Latinoamérica, con la música como eje central y la literatura, la moda, la gastronomía, el arte y la danza como capas adicionales de un mismo relato. Su escenario natural será Macondo Park, un nombre que no esconde su filiación literaria y que reunirá a una nueva generación de talento junto a grandes nombres de la cultura, en una experiencia que se declara heredera del realismo mágico, ese territorio donde lo extraordinario se cuela en lo cotidiano sin pedir permiso.
Nômade Temple Madrid, el nuevo templo cultural de Gran Vía
El escenario de todo esto no es un espacio cualquiera. Situado en el número 11 de Gran Vía, en el antiguo Hotel de las Letras —un edificio de principios del siglo XX que ha visto pasar casi un siglo de historia de la ciudad—, Nômade Temple Madrid se propone como el nuevo centro cultural de la capital. Con 96 habitaciones, alberga además de Monopol Lab, el club Say No More, el restaurante GUGA, el Café Libre y una piscina con terraza que mira de frente a Gran Vía.
Con todos sus espacios funcionando al mismo tiempo, el hotel se convirtió durante una noche en un cruce de caminos entre expresiones creativas que rara vez comparten cartel. La programación continuará durante todo el mes con actuaciones, encuentros, afterparties y directos, dejando claro que aquella primera noche no fue un punto final, sino apenas el primer acorde de algo que Madrid, esta vez, parece dispuesta a escuchar hasta el final.
