La Plaza de España se convirtió en un refugio para las emociones con el concierto de Kany García. La cantautora puertorriqueña presentó en Sevilla su gira Puerta Abierta en una actuación marcada por la cercanía, la fuerza de sus letras y un repertorio que recorrió los grandes éxitos de su carrera junto a las canciones de su último álbum, conquistando a un público que respondió con una ovación tras otra.
Hay artistas que ofrecen conciertos y otros que convierten el escenario en un lugar donde el público se reconoce. Kany García pertenece a esta segunda categoría. La cantautora puertorriqueña presentó este miércoles en la Plaza de España de Sevilla su gira Puerta Abierta, dentro del Icónica Santalucía Sevilla Fest, en una noche en la que la emoción estuvo siempre por encima del artificio y donde cada canción encontró eco en un público que respondió desde el primer minuto. Era además su única actuación en Andalucía dentro de esta gira.
Sin necesidad de grandes efectos, Kany construyó un espectáculo de casi tres horas sustentado en su mayor fortaleza: las canciones. Y cuando el repertorio tiene la solidez de una carrera que supera ya las dos décadas, basta una voz sincera y una banda precisa para que todo funcione.
La apertura fue una declaración de intenciones. "García", "DPM", "Una vida buena" y "La mala era yo" marcaron un arranque enérgico antes de dar la bienvenida al público sevillano. Desde ese primer saludo quedó claro que no sería una sucesión de canciones, sino una conversación permanente con quienes llenaban la Plaza de España.
El nuevo álbum tuvo un protagonismo lógico. "Puerta Abierta" sonó como el eje narrativo de la noche, mientras que una delicada versión acústica de "Para siempre" rebajó pulsaciones y permitió apreciar una vez más la capacidad interpretativa de la artista. Entre tema y tema, Kany compartió reflexiones personales, anécdotas y mensajes de gratitud que reforzaron la sensación de cercanía.
Uno de los momentos más inspirados llegó con el medley formado por "Óxido", "Mundo Inventado" y "Remamos", una secuencia que mostró la evolución compositiva de la puertorriqueña antes de desembocar en "Me quedo sola", recibida con una de las mayores ovaciones de la primera mitad del concierto.
Tras el primer cambio de vestuario llegó otro de los pasajes más elegantes de la noche. "Lamento", acompañada por un violonchelo, añadió un matiz casi camerístico antes de enlazar con "Que te vaya mal" y una emotiva interpretación de "Que vuelva", sostenida por el sonido del cuatro puertorriqueño.
La transición de batería dio paso a "De bien a mal", elevando nuevamente la intensidad antes de que el espectáculo cambiara completamente de registro.
El bloque acústico dedicado a las sonoridades regionales mexicanas fue una de las grandes sorpresas del concierto. Sentada, relajada y disfrutando claramente del momento, Kany interpretó "Fuera de servicio", "La siguiente", "Confieso" y "Lo que en ti veo", demostrando la naturalidad con la que su repertorio dialoga con otros géneros latinoamericanos sin perder identidad.

El recogimiento continuó con una emocionante "Huir", interpretada completamente sola al piano. Apenas unos minutos después, "Titanic" devolvió la electricidad al escenario con toda la banda incorporándose de nuevo al espectáculo.
La recta final fue una celebración compartida. "Agua", "La Gatita", el medley que reunió "Aunque sea un momento", "Soy Yo", "Hoy ya me voy" y "Alguien", además de "Te lo agradezco" y "Agüita e' Coco", mantuvieron a un público completamente entregado, que acompañó prácticamente cada estribillo.
Especialmente emotiva resultó "A la niña que fui", una de las composiciones más personales de su reciente repertorio, interpretada con la sensibilidad que caracteriza a una artista que nunca ha necesitado exagerar para emocionar.
Cuando parecía llegar el final, Kany abandonó el escenario tras despedirse mientras sonaba "La Malquerida" con la banda manteniendo viva la tensión de una falsa salida perfectamente medida. El regreso era inevitable.
El bis trasladó la acción a un segundo escenario situado entre el público. Allí, rodeada de una atmósfera mucho más íntima, interpretó "La culpa", acompañada progresivamente por los músicos con panderos, antes de cerrar definitivamente con "Tierra Mía", nuevamente arropada por el sonido del cuatro puertorriqueño. Un final sobrio, cálido y profundamente simbólico para un concierto construido desde la honestidad.
En tiempos donde muchos espectáculos buscan impresionar por la producción, Kany García volvió a demostrar en Sevilla que las mejores giras siguen siendo aquellas en las que las canciones hablan por sí mismas. Puerta Abierta no es únicamente el nombre de un disco o de una gira: es una declaración artística. Y en la Plaza de España, esa puerta quedó completamente abierta para una noche de emociones compartidas.
