Desde el 11 al 27 de febrero, la Fundación Pons, en el corazón de Madrid, abre sus puertas a una experiencia artística inolvidable con “La deriva del trazo”, una exposición de pintura que invita al visitante a sumergirse en el universo creativo de Jorge Regueira. Esta muestra, centrada en la magia del trazo, propone un recorrido tanto físico como conceptual a través de dos líneas de trabajo del artista, unificadas por la fuerza expresiva del gesto y del lenguaje plástico.

Una travesía visual única en Madrid
La exposición se despliega en dos niveles que guían al espectador desde lo más abstracto hasta lo figurativo, siempre con el trazo como protagonista. En la primera parte, la palabra se transforma en imagen, llevando la caligrafía al terreno de la pintura abstracta. Es aquí donde el trazo cobra vida propia, convirtiéndose en experiencia y emoción, en un lenguaje que va más allá de lo escrito para convertirse en pura expresión visual.
A medida que avanza el recorrido, el visitante se encuentra con la serie “Barloventos”, donde la abstracción se funde con destellos figurativos. Veleros imaginarios navegan por océanos de color, evocando viajes y exploraciones en los que la memoria, la aventura y la búsqueda interior se entrelazan. Esta serie representa no solo un homenaje a la herencia gallega del artista, sino también a la literatura de aventuras que ha inspirado su vida y su obra.
El trazo como lenguaje y gesto plástico
En toda la exposición, el trazo caligráfico actúa como hilo conductor, vertebrando las obras y dotando de coherencia al conjunto. Regueira entiende el trazo no solo como un elemento formal, sino como un gesto cargado de significado, un puente entre la experiencia personal y el lenguaje plástico universal. El espectador es invitado a interpretar, a dejarse llevar por la intuición y a descubrir nuevas formas de comunicación visual donde la palabra y la imagen se funden.

Barloventos: homenaje y metáfora de la memoria
La serie “Barloventos” constituye uno de los puntos álgidos de la muestra. Aquí, el artista rinde tributo a su “alma atlántica” y a la memoria familiar, evocando la tradición marinera y las raíces gallegas. Los veleros, que surcan mares ficticios, se convierten en símbolos de la deriva, del viaje sin rumbo fijo y de la búsqueda constante. Esta metáfora conecta también con los grandes relatos de aventuras de autores como Conrad, Forester, O’Brian o Stevenson, a los que Regueira reconoce como referentes literarios.
El arte de la deriva: creación e intuición
Lejos de entender la deriva como una pérdida o desorientación, la exposición reivindica el placer de dejarse sorprender por lo inesperado. La creación artística se presenta como un viaje ecléctico, guiado tanto por la experiencia como por la intuición. Cada pincelada, cada trazo, abre la puerta a nuevos territorios plásticos y emocionales, invitando al público a embarcarse en su propia travesía imaginativa.
En “La deriva del trazo”, la Fundación Pons ofrece mucho más que una simple exposición de pintura: propone una invitación a explorar el poder transformador del arte y a experimentar el viaje del trazo como un descubrimiento personal. El visitante se convierte en navegante de su propia imaginación, sin mapas ni rutas preestablecidas, guiado únicamente por la fuerza del gesto y la emoción de la pintura.



