Hay pueblos que no se conforman con ser telón de fondo y reclaman su papel de protagonista. Iznájar, encaramado sobre el embalse más grande de Andalucía, lleva seis años demostrando que sus calles encaladas, sus plazas recoletas y su playa de agua dulce poseen una acústica emocional que ningún auditorio convencional puede replicar. Iznajazz 2026 festival música cubana regresa del 28 al 30 de agosto con una propuesta que sumerge al público en las múltiples vertientes del sonido caribeño: bolero, son tradicional, timba, salsa y latin jazz se dan cita en un enclave donde la arquitectura y la música entablan un diálogo irrepetible.
Un festival concebido como fiesta colectiva
Iznajazz no funciona como un ciclo de conciertos al uso. Su filosofía descansa sobre la idea de convertir todo el pueblo en un escenario continuo donde la música fluye de una calle a otra, de la plaza al paseo marítimo lacustre, sin barreras ni entradas de pago. La Calle Real, el Paseo de la Constitución y la playa de Valdearenas configuran un triángulo sonoro donde cada ubicación ha sido elegida atendiendo a criterios tan prácticos como poéticos: la sombra, la proximidad de bares y restaurantes, la reverberación natural de las fachadas y, sobre todo, la capacidad de cada rincón para transformar un concierto en una experiencia sensorial completa.
En esta sexta edición, Cuba ocupa el centro gravitacional del programa. Desde el bolero más íntimo hasta la explosión rítmica de una banda salsera con sección de vientos, el cartel recorre medio siglo de evolución musical caribeña sin renunciar a los puentes con el jazz, el funk y las tradiciones andaluzas.
El cartel: nombres que hablan de excelencia
Ede & Fe Quinteto y la reinvención del cancionero hispano
La noche del viernes 28 arranca en el Paseo de la Constitución a las 22:00 horas con Ede & Fe Quinteto, el proyecto que Edelmis Pedroso y Fernando Wilhelmi definen con una fórmula tan sencilla como ambiciosa: «jazz en español». Pedroso, veinticinco años como integrante de Mangüaré y colaboradora de Omara Portuondo y Silvio Rodríguez, aporta una voz curtida en los grandes escenarios de La Habana. Wilhelmi, compositor, arreglista y director de la Big Band Latina Classijazz, construye los arreglos que transforman standards de Bola de Nieve, Chabuca Granda o Chico Buarque en piezas de improvisación jazzística. Les acompañan Óscar Álvarez al piano, Román Groove al contrabajo y Luisongo Landa en batería y percusión.
Timbalito Street: tradición y vanguardia a medianoche
A medianoche, el mismo escenario acoge a Timbalito Street, cuarteto fundado en 2011 por el pianista y tresero cubano Lino Díaz. La voz y percusión de Lupe Amador, la flauta de Fernando Wilhelmi y la percusión de Rolando Díaz —fundador de la Charanga Habanera— completan una formación que transita con naturalidad entre los clásicos del cancionero popular cubano y las salpicaduras de jazz contemporáneo.
Daniel Amat, Francis Posé y Jessie Valdés: linaje jazzístico
El sábado 29, a las 22:00 horas, el Paseo de la Constitución recibe al trío formado por Daniel Amat, actual pianista de Buena Vista Social Club; Francis Posé, uno de los contrabajistas más respetados del jazz español; y Jessie Valdés, baterista y compositor, nieto e hijo de los legendarios Bebo y Chucho Valdés. Juntos proponen un paseo sonoro que abarca desde el bolero y el danzón hasta la vanguardia del latin jazz, respaldado por los discos Hermano y Ajiaco y por colaboraciones con artistas de la talla de Santana, Herbie Hancock, Cachao y Jorge Pardo.
La Quinta Sonera: fuerza salsera con vientos
A medianoche del sábado, La Quinta Sonera cierra la jornada con su directo arrollador. El trío base —Ley Londres en voz y babybass, Zeke Olmo en percusiones y Yandro Reinoso al piano— se refuerza con una sección de vientos compuesta por Alberto Martín a la trompeta, Carlos Ligero al saxo alto y Miguel Moisés al trombón. Su reciente debut discográfico, Bueno pa bailar, anticipa una actuación donde quedarse quieto resultará sencillamente imposible.
Más allá del jazz: funk, batucada y tradición
Brassbandicot y el espíritu de Nueva Orleans
El sábado a las 14:00 horas, la Calle Real se llena con el sonido second line de Brassbandicot, sexteto granadino de metales y percusión que traslada la energía festiva de las brass bands de Nueva Orleans al corazón de Andalucía.
Los Romanos de Iznájar: potencia entre calles estrechas
A las 18:30 del sábado, la Agrupación Musical SPQR Los Romanos de Iznájar despliega a sus más de cincuenta músicos por la Calle Real hasta la puerta del Ayuntamiento. Batucada y swing en un repertorio diseñado expresamente para el festival que promete una experiencia acústica envolvente entre las fachadas del casco histórico.
Aurora de Iznájar: la madrugada que no se olvida
Quien pernocte en el pueblo durante la noche del sábado al domingo vivirá una tradición centenaria: las Coplas de la Aurora, interpretadas por la asociación La Aurora de Iznájar mientras recorre las calles al amanecer con guitarras, bandurrias, laúdes y voces. No es un acto programado por el festival, pero Iznajazz lo recoge en su agenda para que ningún visitante se pierda este patrimonio inmaterial único.
Slands Project y la paella dominical en Valdearenas
El domingo 30 a las 13:00 horas, la playa de Valdearenas acoge a Slands Project, banda emergente de Barcelona que fusiona funk, rock y matices de jazz con raíces andaluzas —su líder, Juan Slands, desciende de iznajeños—. La actuación se acompaña de paella, sol y agua dulce: la combinación perfecta para cerrar un fin de semana memorable.
Taller de baile: aprender antes de sentir
El viernes 28 a las 19:00 horas, antes de que suenen los primeros acordes, la bailarina y coreógrafa cubana Ana Laura Martínez —más de una década en espacios como el Tropicana y el Hotel Nacional de Cuba— impartirá un taller gratuito de iniciación al son cubano. Paso básico, ritmo y coordinación: los fundamentos para que, cuando llegue la música en vivo, el cuerpo responda sin pensarlo.
Iznájar como experiencia total
Iznajazz demuestra, edición tras edición, que un festival puede ser algo más que una sucesión de actuaciones. Cuando el escenario es un pueblo con siglos de historia, cuando la brisa del embalse refresca la noche y cuando la música dialoga con la cal y la piedra, se produce una alquimia que trasciende lo puramente sonoro. Del 28 al 30 de agosto, Iznájar volverá a ser ese lugar donde el ritmo cubano y el alma andaluza se reconocen como parientes cercanos, separados apenas por un océano de agua salada y unidos por la certeza de que la música, cuando se vive en comunidad, es siempre una forma de volver a casa.
