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La Niña Del Vestido Amarillo. Relato de Carmen Torronteras.

ninaamarillo

Entre mis recuerdos infantiles, el color amarillo, envuelve mi corazón, hasta inundar mi mente, trasladándome a un tiempo de infancia. Yo fui la niña del vestido amarillo. Un hada madrina me lo regaló. Movió su varita mágica llenando ese día y mi infancia de semejante color a Sol.

Ese hada madrina de mi infancia ha partido hacia el lugar de donde procedemos y hasta donde habremos de volver. A nuestro verdadero hogar. Decidió partir poquito a poco, tres años antes que su cuerpo. Lo hizo cuando la abandonaron sus ilusiones. Justo en ese momento en el que no pudo seguir a Manuel en su camino hacia la LUZ, en el mismo instante que se alejaba montado en su moto hasta una nube blanca que le daba la bienvenida. Ella se mantuvo inmóvil, deseando acompañarlo. Aunque su cuerpo no pudiera seguirlo, su alma, estaba más próxima a alcanzarlo. Entre añoranzas y ausencias por estar a su lado, su espíritu fue aproximándose hasta la nube por la que lo vió partir. Y día a día fue alejándose, y alejándose de todo…… , olvidando cada cosa que la ataba a este mundo.

Olvidó y olvidó y decidió que no hubiera más recuerdo que el camino que tomó Manuel cuando se alejó en su moto. La carretera al cielo por la que condujo el motorista que se llevó su corazón, enganchado de su alma.

En el día de ayer mi hada madrina redibujó mis sentimientos del color de miles de soles, del color del vestido amarillo mientras extendía sus alas para atravesar las nubes tras la que la espera un motorista.

Sevilla, 20 Agosto 2020