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El Elefante Que No Tenía Trompa. Relato de Carmen Torronteras.

elefante

Desde Mombasa, nuestro corresponsal: Cuanto negggo con los labiooo godddo, nos informa de la siguiente noticia: un grupo de magnates anglosajones, europeos, asiáticos y africanos, después de un extenuante congreso, se adentraron en la selva para comprobar las excelencias del nuevo rifle estrella del congreso “el boom 99”.

Mr Smith, su artífice, se apresuró a estrenarlo para convencer a sus colegas de las excelencias del arma y de lo acertado de sus innovaciones mientras el elefante que tenía en el punto de mira observaba sus intenciones y echó a correr. Mr Smith corrió tras él 3 kilómetros. Aunque estaba destinado a los hombres, cualquier objetivo era válido. ¡Al fin logró alcanzarlo!. El elefante estaba apoyado sobre un árbol, jadeante, y limpiándose el sudor de la trompa. Mr Smith no pudo reprimir la alegría por tener el objetivo cercano y en posición de tiro, exclamó: ”Te cogí”.

Dumbo, que era el nombre del paquidermo, se ocultó tras el árbol. Tras repetidos requerimientos para que se comportara como un ser civilizado, por el bien de todos, y diera la trompa, sin esconderse como un cobarde, Dumbo, marineó por las ramas para huir de la quema. Evidentemente, Dumbo, era un cobarde poco colaborador. Después de algunos disparos hacia la copa del árbol, Dumbo se precipitó hasta el suelo.

El agotado y bienintencionado señor Smith lo persiguió hasta un lago y cuando se disponía a probar el invento, en un momento de debilidad, quiso ser generoso con el desaprensivo animal y le dirigió unas palabras (según un testigo presencial, amigo de Mr Smith, que pasaba por allí en ese justo instante).

-¡A ver si tienes trompa ahora!.

-¡No, por favor!. ¡No! –suplicaba llorando como una elefanta!.

-¡Verás que bonitas figuras haré para el saloncito de mi casa de Nueva York o Londres –afirmaba jadeante e indignado Mr Smith-.

Pero, repentinamente, guiado por una fuerza extrema, Dumbo, se erguió, echó la trompa al cuello y de forma irreverente le dijo al mister.

-¡Pa chulo, yo!.

Los rastreadores de la tribu y otros tantos traídos por las agencias de inteligencia de los países anglosajones y algún que otro europeo, asiático y africano, no encuentran a Mr Smith.

A última hora llegó una noticia a nuestra redacción: Se vió al susodicho paquidermo peinándose los tres pelos de la cabeza con un esqueleto desvencijado y apestoso. Además de llevar el animal un cráneo colgado del cuello.

¡Cómo han degenerado los gustos!.

Sevilla 1982.